El suicidio en adolescentes y adultos jóvenes.

Los padres tienen un papel que desempeñar para salvar vidas.

Las tasas de suicidio están aumentando entre adolescentes y adultos jóvenes. Conjuntamente con el aumento del suicidio, hay una epidemia de depresión en adolescentes y adultos jóvenes.

Uno de cada cinco adultos tiene depresión clínica y menos del treinta por ciento busca terapia. Los cambios hormonales a los que se enfrentan los adolescentes y adultos jóvenes, una disminución documentada en las habilidades de afrontamiento, así como las dificultades en la regulación de las emociones crean una fórmula perfecta para la depresión y el suicidio. Además, la depresión de los adolescentes y adultos jóvenes es difícil de reconocer y distinguir de otros problemas psicológicos, como la ansiedad, el TDA y el abuso de sustancias.

Pero nada sucede en el vacío. Por lo tanto, es crucial buscar y reconocer las señales que muestran las posibles víctimas de suicidio. La depresión detectada a tiempo es uno de los trastornos más fáciles de remediar. Es importante conocer a tus hijos y recordar que tienes derecho a criarlos, a interferir e intervenir por su seguridad.

Los padres también pueden probar lo siguiente:

  1. Hablar, hablar, y hablar. Mantén siempre una conversación abierta con tus hijos adolescentes o adultos jóvenes. Habla con ellos sobre las cosas que importan, como la depresión y el suicidio. Casi siempre hay algo que los padres que están involucrados en la vida de sus hijos pueden hacer para prevenir el suicidio. Conócelos, su estilo de vida y amigos. Si alguien que conocen se suicida, es imperativo abrir de inmediato la discusión mientras observas sus respuestas.
  2. Ten cuidado de nunca descartar o minimizar los sentimientos de tus hijos adolescentes o adultos jóvenes. En su lugar, valora y valida lo que están dispuestos a compartir; esto te permite ser proactivo.
  3. Antes de plantear una cuestión o un problema, asegúrate de haber hecho tu tarea e investigado respuestas y soluciones.
  4. Ten en cuenta los servicios de apoyo y los profesionales de la salud mental. Ofrece acceso y compañía a tus hijos, haciéndoles saber que estás allí para ellos al 100 por ciento.
  5. Presta atención al estado de ánimo y los sentimientos de tus hijos, y toma en serio cualquier amenaza de suicidio. Si tu hijo tiene un problema de consumo de sustancias, presta atención y trátalo con honestidad.
  6. Infórmate sobre las formas más efectivas de hablar sobre el suicidio y la depresión con tu adolescente o adulto joven.

Hay un efecto de contagio que viene con el suicidio. Es crucial reconocer activamente los signos de depresión, uso de sustancias y cambios en el comportamiento de tu hijo adolescente en la escuela o en el trabajo, para que puedas tomar la iniciativa e intervenir a tiempo.

FUENTE: Gail Gross

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